• ¿QUÉ ES
UN PROBLEMA SOCIAL?
Como señala Liazos
(1982), las definiciones de lo que es un problema social pueden incluirse en
dos grandes bloques según sea la perspectiva teórica que se adopte. Por una
parte, encontramos las definiciones que resaltan los aspectos objetivos
perjudiciales de los problemas, aunque éstos no sean identificables por
sectores amplios de población como situaciones susceptibles de ser cambiadas.
Se los considera como una condición que se establece como tal por un número
considerable de personas como una desviación de las normas sociales habituales;
como una situación que viola una o más normas generales compartidas y aprobadas
por una parte del sistema social y como un fenómeno social que tiene un impacto
negativo en las vidas de un segmento considerable de población.
Por otra parte encontramos aquellas definiciones que
entienden que sólo existe un problema social cuando un grupo significativo de
la sociedad percibe y define ciertas condiciones como problema y pone en marcha
acciones para solucionarlas. Se considera que no tienen existencia por sí
mismos sino que son producto de un proceso de definición colectiva que ocurre
cuando un número significativo de personas consideran ciertas situaciones
sociales como no deseadas y tienen el suficiente poder como para transmitir esa
percepción a otros sectores.
• ¿CÓMO
IDENTIFICAR UN PROBLEMA SOCIAL?
Todo proyecto tiene su origen en la existencia de un
problema, que afecta la vida de un conjunto de personas y que debe ser
solucionado a través de estos esfuerzos temporales. En el caso de los proyectos
sociales, la identificación de estas situaciones se realiza con la
participación de aquellas personas que se ven afectadas directamente por la
problemática. A continuación trataremos de resumir paso a paso el proceso de
identificación y formulación de los problemas sociales.
• ¿CÓMO SE
ANALIZAN LOS PROBLEMAS?
Lo primero que debemos hacer durante el análisis de los
problemas es identificarlos, es decir, saber cuáles son los problemas o
necesidades a los que se enfrenta una comunidad. Para lograr este listado
generalmente se utiliza la técnica conocida como lluvia de ideas, en la que
participan los miembros de la comunidad y el equipo de proyectos. Utilizar el
método de lluvia de ideas es bastante conveniente por tres razones: nos permite
incentivar la participación de los miembros de la comunidad en el proyecto, son
ellos quienes a través de sus ideas establecerán cuales son los problemas que los
afectan; permite la organización de las personas en función de alcanzar un fin
común, en este caso la identificación de necesidades y sirve para minimizar el
conflicto y maximizar el acuerdo.
Una vez culminado esto, debemos jerarquizar los problemas para
determinar cuál de ellos es el central. Este proceso al igual que la lluvia de
ideas se realiza con la participación de la comunidad, cuyos miembros al final
del día serán quienes determinen el orden de importancia de las necesidades y
crearán una lista que contenga los problemas que enfrenta la comunidad.
Una vez que se determina el listado de problemas y se elige
cuál de ellos será el problema central, se analizan las relaciones de causa y
efecto entre ellos, lo que generará como resultado la construcción del árbol de
problemas.
El árbol de problemas
es una herramienta que permite visualizar cuál es el problema central
(el tronco del árbol), cuáles son sus causas (las raíces del árbol) y cuáles
sus consecuencias (las ramas del árbol).
• VIOLENCIA
DE GÉNERO: DE CUESTIÓN PRIVADA A PROBLEMA SOCIAL
La violencia de género se puede definir como todo tipo de
violencia ejercida mediante el recurso o las amenazas de recurrir a la fuerza
física o al chantaje emocional; incluyendo la violación, el maltrato de
mujeres, el acoso sexual, el incesto y
la pederastia. No se trata de un fenómeno nuevo, su reconocimiento, su
visualización y el paso de ser considerada una cuestión privada a un problema
social, sí es relativamente reciente.
La violencia contra las mujeres es una expresión de la
relación de desigualdad entre hombres y mujeres. Es una violencia basada en la
afirmación de la superioridad de un sexo sobre el otro. Afecta a toda la
organización de nuestra sociedad y, por tanto, estos actos violentos debemos
analizarlos dentro del contexto social en que vivimos. El proceso de
socialización a través del cual las personas asumimos reglas y normas de
comportamiento se produce, fundamentalmente, en dos ámbitos: la familia y la
escuela. En este proceso intervienen, además, las instituciones políticas,
religiosas y administrativas, así como el medio laboral.
Con todos estos mecanismos la sociedad presiona para que las
personas pensemos y actuemos de forma diferente según seamos mujeres u hombres.
Es decir, se espera que ejerzamos nuestro “rol” sexual de una determinada
manera. No hacerlo, supone romper, enfrentarse, cambiar las normas fuertemente
tejidas a lo largo de la historia. Por lo que los costes emocionales: culpa,
miedo, inestabilidad son muy altos y es importante el apoyo grupal para no
sentirse sola.
El paso de considerar la violencia de género como problema
privado a considerarla un problema social no sólo implica un mayor conocimiento
del problema o cambios en la legislación vigente, sino también un nuevo modo de
analizar sus causas y e sugerir actuaciones para prevenirlo.
• CONCLUSIONES
En el caso de la violencia contra las mujeres, su consideración como problema social implica no sólo una visualización del problema sino también una nueva forma de abordar su explicación. Así, si desde un análisis como problema individual se entendía esta violencia como una mera consecuencia de una situación o circunstancia particular (situación económica, psicopatología del agresor, etc.), desde su consideración como un problema social pasa a entenderse que la violencia contra las mujeres tiene su origen último en relaciones sociales basadas en la desigualdad, en un contrato social entre hombres y mujeres que implica la presión de un género (el femenino) por parte de otro (el masculino). Y, desde esta nueva consideración, son necesarias actuaciones a nivel social que impliquen un nuevo contrato social - con nuevas medidas legislativas, modificaciones de los programas educativos, etc. - para afrontar el problema y superar sus consecuencias.